COLOMBIA Y LA VULNERABILIDAD ANTE EL FENÓMENO DEL NIÑO

  

 Por: Luis Carlos Moreno Chaparro - Ingeniero Eléctrico

El fenómeno del niño es un evento climático en el cual aumenta la temperatura ambiente y se reducen los días de lluvia,  generando problemas de sequías en el país. Este fenómeno no se presenta de manera imprevista, sin embargo, la población y entidades gubernamentales no tienen planes de contingencia adecuados que permitan mitigar los efectos asociados. En términos simples, se tienen algunas actividades de mitigación pero no se cuenta con un sistema de prevención y recuperación fortalecido. Es necesario que pase una sequía para que todos se den cuenta que el agua es crucial para el desarrollo de la sociedad y es trasversal en los diferentes sectores, el económico es uno de ellos. Ante el fenómeno del niño el país ha mostrado una gran vulnerabilidad en los diferentes sectores económicos, y parece que la postura es resistir ante lo inevitable u orar para que llueva, como si la causa de las pérdidas de páramos, los incendios generados, la tala indiscriminada, las explotaciones ilegales, la contaminación de cuerpos de agua, etc., fuera hecho por Dios, solamente nosotros somos la causa de las consecuencias que están pasando.  Sin agua, es imposible realizar una agricultura sostenible, y es un hecho fehaciente que sobresale en estos días. Se habla de racionamiento en un país que históricamente ha sido literalmente una fábrica de agua en el mundo,  Quibdó por ejemplo presenta registros que indican un número de días de lluvia de 300 al año, y así en otras regiones. Otro hecho que parecía sin importancia es que el agua es un recurso limitado, lo que lleva a pensar que el Colombiano nunca ha sido consiente de la riqueza que dispone en sus recursos naturales.

 

Existen sinnúmero de organizaciones y programas que promueven la reforestación, el uso eficiente del agua, la recuperación de páramos, el desarrollo agrícola sostenible, pero muy pocos ven esto como una alternativa viable. Se pueden analizar tres grandes consumidores de agua potable por ejemplo: Sector residencial, sector agrícola y sector industrial. A nivel residencial se presenta una la variabilidad de consumo de agua potable dependiendo de las condiciones climáticas, el consumo de agua potable es diferente en Bogotá o Cartagena, sin embargo, existe una línea base de consumo de 150 litros/persona/día, que comprende básicamente el volumen de agua que una persona necesita para consumo, limpieza y demás. En la Ilustración 1, se presentan los diferentes usos de agua potable en una vivienda.


Ilustración 1. Usos de agua potable en viviendas.


Tomando como referencia un consumo diario de agua potable por persona al día de 150 litros, solamente el 3,9% (5,85 litros) corresponden a consumo propio (bebidas y cocción). Sin embargo, los mayores consumos se presentan en lavado de ropa (27,1% - 40,65 litros), lavado de platos y/o utensilios de cocina (15,5% - 23,25 litros), ducha (20,9% - 31,35 litros) y sanitario (19,9% - 29,85 litros); lo que permite dimensionar y establecer medidas fácilmente aplicables/replicables que promuevan un uso eficiente del agua.

Una de las principales estrategias es el reúso del agua. A nivel edificatorio, se puede realizar el tratamiento y almacenamiento de agua residual (denominada aguas grises) proveniente de duchas, lavamanos y cocina, para reusarla en usos domésticos no potables (sanitarios, lavado de ropa, limpieza de casa, lavado de vehículos y riego). A nivel de vivienda unifamiliar, se puede recoger el agua proveniente de las descargas del ciclo de lavado de la lavadora y usarla para descarga de sanitarios, limpieza de casa, lavado de vehículos y riego. Esta medida permite garantizar un ahorro de consumo de agua potable de aproximadamente 40%, permitiendo una reducción de facturación y principalmente un efecto positivo para las fuentes de agua potable, debido a un uso eficiente del agua. Si se traslada este análisis a un caso real, por ejemplo, el municipio de Aquitania cuenta con una población de 16.480 habitantes, se estima que el consumo de agua potable al día es de 2.472 m3 (sin tener en cuenta actividades comerciales, agrícolas o industriales). Si la población y el municipio incorporaran estas medidas de uso eficiente del agua, se estaría dejando de consumir al día 988,8 m3 de agua potable, estableciendo un consumo real de 1483,2 m3 de agua potable al día, que para una situación como la presentada en la actualidad, generaría un alivio a la fuente hídrica de suministro.


Otro tipo de estrategia es la cosecha y reúso de agua lluvia. Colombia tiene un comportamiento de precipitación bimodal, es decir, dos temporadas de lluvia al año. Dado que el fenómeno del niño presenta un comportamiento atípico de lluvias (sin embargo, con el cambio climático puede presentarse con más recurrencia), los registros históricos de precipitación muestran una tendencia en el comportamiento de las lluvias. Dado lo anterior, la cosecha de agua lluvia consiste en recoger y almacenar agua en temporadas de lluvia para utilizarla en usos no potables, como los mencionados anteriormente. Esto permitiría que los cauces y niveles de las fuentes de agua se recuperen con mayor rapidez y paralelamente, reducir los volúmenes de consumo de agua potable, utilizando como reemplazo una fuente de agua gratuita. De igual manera, se puede realizar un tratamiento de agua lluvia dado que no presenta altos grados de contaminación, en la mayoría de los casos, utilizando filtros pasivos (potabilizando el agua utilizando compuestos minerales y orgánicos) o filtros mecánicos (plantas de tratamiento), generando un sistema descentralizado de agua en la mayor parte del año.

 

Tomando nuevamente como ejemplo el municipio de Aquitania, se presenta en la Ilustración 2 el comportamiento de las precipitaciones de acuerdo con los registros históricos realizados por el IDEAM.  De acuerdo con los datos presentados, para los meses de mayo, junio y julio se tienen los periodos de mayor precipitación. Realizando otro sencillo ejemplo: considerando que se tiene una vivienda con un área de cubierta de 60 m2, es posible cosechar un volumen de agua lluvia de 112,83 m3, que representa un promedio mensual de 9,40 m3. Si en la vivienda vive una familia compuesta por 4 personas, es posible que el volumen de agua lluvia cosechada les permita ahorrar un consumo de agua potable superior al 70% anualmente. Por tanto, la familia tendría un ahorro sustancial en el pago de servicio y contribuiría significativamente a reducir el impacto ambiental asociado al consumo de agua potable.

 


Ilustración 2. Comportamiento de precipitaciones en Aquitania (Boyacá). Fuente: IDEAM.


Finalmente, se encuentran las estrategias aplicables en los equipos instalados, por tanto, el uso de equipos ahorradores (grifería) permite reducir el consumo de agua potable.

 

Es importante entender que somos una especie que coexistimos con otras especies en un medio que proporciona las condiciones de desarrollo y vida a todos. Nuestras actividades generan impactos a diferente escala, por tanto, reconocer estas implicaciones permitiría a mediano y largo plazo establecer entre la población y las entidades gubernamentales mecanismos y/o estrategias que:

 

·         Reduzcan impactos ambientales.

·         Promuevan la reforestación y restauración de páramos y bosques.

·         Promuevan sistemas para el uso eficiente del agua.

·         Generen capacitaciones a la población orientadas al desarrollo sostenible.

 

 

Que la historia no nos recuerde por ser la generación que fue incapaz de hacer lo correcto en el momento adecuado.



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