MEDIDAS SOSTENIBLES PARA LA CONSTRUCCIÓN
Por: Luis Carlos Moreno Chaparro - Ingeniero Eléctrico
Con el desarrollo de software y aplicaciones digitales, se han
generado nuevas herramientas que permiten analizar el comportamiento de una
construcción en su operación, validando parámetros climáticos, técnicos y
comportamentales de los ocupantes y su incidencia en el desempeño energético de
la construcción. Retomando el concepto de confort térmico: “Es la condición
de la mente que expresa satisfacción con el ambiente térmico (requiere
evaluación subjetiva). Las condiciones de confort dependen de la actividad
física desarrollada y del tipo de vestimenta de los ocupantes del edificio”;
se debe considerar otros tipos de confort (lumínico, acústico, calidad de aire)
que corresponde igualmente a las condiciones de satisfacción que percibe una
persona en relación con la iluminación del espacio en el que ejerce sus
actividades, el nivel de ruido generado en el ambiente y la calidad de aire que
puede ser afectada por condiciones exteriores en mayor proporción.
Con el desarrollo industrial de la infraestructura, estos factores
pasaron a un segundo plano, relegando la calidad de vida de los ocupantes por
las utilidades percibidas de ventas de construcciones no adaptables. A lo largo
del país, se encuentran edificaciones tipo en los diferentes climas existentes,
es común encontrar el mismo tipo de edificio en ciudades de clima frío como
Bogotá y en ciudades de clima cálido seco como Cali, entonces vale la pena
preguntarse si la funcionalidad en cada caso será adecuada para las condiciones
de clima que presentan estas ciudades, posiblemente no.
Con el desarrollo e implementación de la construcción sostenible,
se empezó a popularizar lo conocido como simulaciones energéticas, que
corresponden a estudios y simulaciones que se realizan a las construcciones,
para evaluar la incidencia de factores climáticos en las construcciones y cómo
se pueden aprovechar/controlar en beneficio de la misma y sus ocupantes, de
esta manera, la persona de Bogotá no tendrá que sobre abrigarse a mitad del día
con cielo despejado y la persona en Cali no tendrá que utilizar ventiladores o
aire acondicionado todo el tiempo, para sentir un clima fresco en el espacio
que habita.
Retomando sobre los factores del clima: radiación solar,
temperatura, flujo de viento, humedad relativa, carta solar y precipitación;
todos tiene una relación implícita en el individuo, es decir, cada uno afectará
positiva o negativamente a las personas según su nivel de confortabilidad que
experimenta. Volvamos al caso de las ciudades: En Bogotá la idea es aprovechar
el máximo posible de radiación solar en las zonas de mayor ocupación, para que
se genere un incremento de temperatura y así tener una sensación térmica
agradable, por tanto, espacios como oficinas, habitaciones, salas, comedores,
son espacios en los cuales se debe maximizar la incidencia de radiación solar;
caso contrario en Cali, en donde para estos espacios se debe evitar o controlar
una alta radiación solar; por eso esto de los edificios tipos no son
funcionales, porque con este simple criterio se descarta este sistema típico de
construcción. Ahora bien, el flujo de viento es importante para generar
ventilación cruzada en los espacios que permitan controlar naturalmente los incrementos
de temperatura y evitar la propagación de humedad. La humedad relativa tiene su
importancia en que, si es superior al 75%, hace que la persona tenga una
sensación térmica mayor, por ejemplo, en el caso de Cali esto suele suceder, en
Bogotá este factor es notoriamente menor. La iluminación natural por otro lado
es algo de similar relevancia en cualquier lugar, porque siempre se busca que
los espacios tengan un adecuado ingreso de luz durante el día; quizás este
punto no sea un tema sólo de criterios de sostenibilidad, ¡creería que es de
sentido común.!
El caso de la precipitación es un valor preponderante en el
territorio nacional y es que básicamente Colombia es una fábrica de agua.
Tenemos el honroso primer lugar en el mundo en el que más llueve, nada que ver
con los otros primeros puestos que ocupamos en el mundo, por supuesto. Sin
embargo, somos expertos en el desconocimiento y omisión de lo importante, y es
que tenemos un ciclo hidrológico envidiable y no somos conscientes de ello, por
eso, de vez en cuando y ahora con mayor frecuencia aparecen personajes quemando
páramos, dañando ecosistemas, talando árboles y otras barbaridades, con la
bandera de desarrollo y economía por delante; diría Einstein: “Dos cosas son
infinitas: la estupidez humana y el universo, y de lo segundo no estoy seguro”.
Precisamente cuando se habla de construcción sostenible se busca
que el humano pueda interactuar con su entorno y adaptarse a éste sin afectarlo
severamente (la historia reciente indica el proceso se ha hecho al contrario,
intentar fallidamente que el ambiente se adapte al humano). Los factores del
clima se pueden aprovechar y controlar según las necesidades de las personas y
dependiendo del entorno. Por ejemplo, se puede aprovechar la incidencia de
radiación solar de las cubiertas y fachadas orientadas al occidente, para la
generación de energía mediante sistemas fotovoltaicos y así establecer un
sistema de generación que pueda ser complementario al suministro de la red; maximizar
el ingreso de luz natural en los espacios de mayor ocupación, reduce el uso de
circuitos de iluminación durante el día; el flujo de viento propende la
ventilación cruzada, lo que permite controlar naturalmente los incrementos de temperatura
(para climas cálidos) y limitar la concentración de humedad en los espacios; orientación
de las construcciones, que permite definir la localización de espacios de mayor
y menor ocupación en la construcción, aprovechando y controlando la incidencia
de los factores climáticos para el beneficio de la infraestructura y de sus
ocupantes¸ la selección de materiales para utilizar materiales sostenibles y
que permita generar el efecto de aislamiento térmico para que en los espacios
interiores se establezcan las condiciones propicias de confortabilidad; la
generación y conservación de zonas verdes, que permiten controlar naturalmente los
incrementos de temperatura en espacios exteriores y mejorar la calidad del aire,
dado que, las zonas duras como plazoletas, parqueaderos y áreas abiertas generan
islas de calor que generan afectaciones a los peatonas y habitantes del sector
circundante; el tratamiento y recirculación de aguas grises o negras (agua grises:
procedente de lavamanos, duchas, lavadoras y aguas negras: procedente de
sanitarios, lavaplatos) , para reúso en sanitarios, riego y limpieza de zonas
comunes y, finalmente, el aprovechamiento de las precipitaciones para realizar cosecha
de agua lluvia y utilizarla en usos no potables, por ejemplo, sanitarios,
limpieza de zonas comunes, riego de jardines, lavado de vehículos, entre otros.
Estos análisis que se realizan a una construcción permiten establecer
que grado de eficiencia energética llega a presentar y que tan sostenible puede
ser, por tanto, la integración y análisis de los factores descritos, definen lo
que se conoce como una construcción sostenible y adaptable a su entorno.
Retomando los ejemplos, en el caso de Bogotá y Cali dadas sus condiciones
climáticas, los espacios de mayor ocupación (oficinas, habitaciones, salas) deben
estar localizados en las fachadas orientadas hacia el oeste y el este para el
caso de Bogotá, y en las fachadas orientadas hacia el norte y el sur para el
caso de Cali , para aprovechar el ingreso e incidencia de radiación solar para
aumentar la temperatura de estos espacios, lo cual, debería ir acompañado de un
área óptima de ventanas que permitan el ingreso de luz natural; el flujo de viento
puede manejarse con rejillas para la ventilación cruzada, teniendo en cuenta la
rosa de vientos de las ciudades y la
predominancia del flujo de viento durante el año; las zonas verdes son
importantes, por tanto, fachadas verdes, cubiertas verdes, zonas de circulación
abiertas con árboles y jardines permiten controlar la temperatura y mejorar la
calidad de aire; la selección de materiales puede ser una combinación de la
construcción tradicional y el uso de materias propias de la región, por
ejemplo, existen estudios de que el adobe y bahareque son buenos aislantes térmicos
y son funcionales para cualquier clima (es una de las razones por la que las
casas antiguas utilizaban ese material); el tratamiento y recirculación de
aguas grises y negras reduce el consumo de agua potable (cercano a un 40%) en
reúso para sanitarios, riego y limpieza de zonas comunes y finalmente, en este
país que actúa como fábrica de agua, se presentan altas precipitaciones, por
ejemplo Bogotá: 841 mm de precipitación acumulada en el año y 189 días de
lluvia y Cali: 1.049 mm de precipitación acumulada en el año y 137 días de
lluvia) – (IDEAM); esto hace que se puede suplir en gran parte del año el requerimiento
de agua en los usos mencionados con agua lluvia, reduciendo aún más el consumo
de agua potable.
Todo esto permite concluir que, adaptando medidas de
sostenibilidad (y el uso de equipos ahorradores y eficientes en su consumo de
energía), se puede generar un ahorro hasta un 45% en consumo de agua y energía
(resolución 0549 de 2.015), lo que hace que el desempeño de las construcciones
sea más eficiente en sus consumos, optimiza el uso de recursos en su operación e
incluso puede reducir su infraestructura para suministros de agua y energía. Y
a esto le llamaría entonces: “Construcción Sostenible”, pero más que eso,
construcciones habitables que interactúan y respetan su entorno, y que son
amigables con el medio ambiente. ¿Quién no quisiera vivir o trabajar en lugares
así?
Para finalizar: La construcción sostenible es posible y viable
técnica y financieramente, lo difícil algunas veces es acoger la innovación, si
damos una oportunidad a estas posibilidades, diseñaremos, construiremos,
operaremos y viviremos con unas mejores condiciones de vida, unas mejores
construcciones, mejores ciudades y en un mejor futuro.

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