ZONAS DE CONFORT EN LAS EDIFICACIONES
Por: Luis Carlos Moreno Chaparro - Ingeniero Eléctrico
El diseño arquitectónico y de ingenierías en una construcción
tienen una alta relevancia en el consumo de energía de sus ocupantes. Este
comportamiento es debido a la necesidad de encontrar una situación de confort
del individuo en razón al espacio que habita. Un análisis más detallado implica
considerar diferentes variables que pueden afectar o causar inconformidad a una
persona para ocupar un espacio. Un lugar con limitado acceso de luz natural o
un recinto con un nivel de ruido superior al permitido generan malestar,
desorientación y otros efectos (locura, demencia, boantropía -es una
posibilidad y no se ha demostrado, pero no lo descartaría-) e impiden que la
persona pueda ejercer sus actividades de manera adecuada. Una construcción
sostenible es una ecuación compuesta de diferentes variables que buscan un equilibrio
y armonía, en función del individuo.
El confort térmico es un indicador cualitativo de una persona, que
expresa su grado de satisfacción con las condiciones térmicas del ambiente que
habita u ocupa. Bajo esta premisa, puede establecerse que las condiciones
climáticas y su comportamiento en el interior de una construcción son
trascendentales en razón con el confort térmico que pueda experimentar una
persona. Teniendo en cuenta las condiciones térmicas de un lugar (temperatura,
humedad relativa), pueden desarrollarse estrategias a nivel de diseño y
construcción que permitan un mejor desempeño energético de las construcciones,
y de esta manera, limitar el consumo de energía en sistemas de aire
acondicionado, ventilación y demás sistemas para el control de temperatura. Lo
anterior permite inferir que: la temperatura y humedad relativa son factores
incidentes en la sensación térmica que percibe una persona y esto hace parte de
la piedra angular para el desarrollo de construcciones sostenibles.
La sinergia entre la temperatura y humedad relativa, bajo un rango
aceptable, permiten establecer una zona de confort térmico (área bajo la curva)
limitada por las temperaturas y humedades relativas mínimas y máximas
aceptables. Para el caso de Colombia, se ha establecido que la zona de confort
térmico se encuentra en un rango de temperatura entre 21°C – 24°C y una humedad
relativa entre 20% - 75% (guía de construcción sostenible – ministerio de
vivienda). Este criterio es transversal en las etapas de diseño y
construcción de un edificio, con el fin de garantizar una condición térmica
habitable. Sin embargo, existen otras variables a considerar para lograr este
equilibrio a lo que se denomina zona de confort térmico.
El trabajo del ingeniero danés Povl Ole Fanger, relacionado con
estudios de calidad del aire en espacios interiores y confort térmico, demostró
que unas condiciones térmicas desfavorables disminuyen la productividad en
espacios de trabajo y, paralelamente, que una mala calidad de aire puede
producir asma en los niños. Sus teorías, permitieron definir los parámetros que
influyen en el confort térmico de un espacio interior:
- El
tipo de actividad a desarrollar.
- Las
características de la ropa.
- La
temperatura seca.
- La
humedad relativa.
- La
temperatura radiante media.
- La velocidad del aire.
Ideas para el diseño óptimo en relación con el confort térmico.
Fuente: Arch Daily.
Para el caso de Colombia, un país que presenta diferentes
condiciones climáticas, el desarrollo de infraestructura debe integrarse al
ambiente natural para mejorar las condiciones de vida de las personas sin la
dependencia de equipos y máquinas para lograr esta meta de confortabilidad. Un
valor agregado, es que la construcción sostenible tiene objetivos específicos
en minimizar el consumo de recursos en la operación de las edificaciones (agua
y energía), por tanto, se genera un beneficio económico como punto importante
en la adopción de sistemas sostenibles.
Existe una obviedad sobre el tema de construcciones y es que la forma y características constructivas de los edificios en clima cálido o en clima frío, por ejemplo, difieren entre sí dado el comportamiento de temperatura, humedad relativa, velocidad del viento y radiación solar que inciden en zonas con este tipo de climas, sin embargo, lo cual ha sido evidente por el resultado de un largo proceso de creación de conocimiento bajo el trabajo empírico y científico de los primeros ingenieros y arquitectos de esta nación.
Hablar de confort térmico como se ha indicado, requiere la evaluación de diferentes variables que tiene un efecto directo en la persona y su espacio que lo rodea. Bajo condiciones ideales, se podría desarrollar construcciones que cumplieran perfectamente con las metas de confortabilidad, sin embargo, recuerdan la palabra “Variables”, pues sí, esto hace que se derrumbe la tesis de ideal. Por tanto, lo que sí es posible es realizar un acercamiento a una zona de confort y limitarla por valores máximos y mínimos de las variables expuestas (área bajo la curva) para garantizar unas condiciones de habitabilidad adecuadas.
Los procesos que sean llevados a cabo por las empresas de consultoría y construcción en las diferentes etapas del ciclo de vida de las edificaciones (planeación, diseño, construcción, operación), deben tener como parámetro de referencia la calidad de vida de quienes ocuparán los espacios, generando como valor fundamental adecuadas condiciones de confort térmico, lumínico, acústico y de calidad de aire. La historia de la humanidad ha demostrado una constante evolución en las técnicas para crear lugares cómodos en los que el ser humano pueda tener una interrelación y adaptación con el ambiente natural, esto debiera entonces ser adaptable a todos los tipos de vivienda en los diferentes estratos socioeconómicos, investigando sobre los tipos y propiedades de materiales que puedan aplicarse para este propósito, sin generar un sobre costos para los usuarios finales, de tal manera que los propietarios perciban que el valor de los diferentes inmuebles, garanticen sus expectativas y brinden la comodidad por la cual han pagado.
Existe una obviedad sobre el tema de construcciones y es que la forma y características constructivas de los edificios en clima cálido o en clima frío, por ejemplo, difieren entre sí dado el comportamiento de temperatura, humedad relativa, velocidad del viento y radiación solar que inciden en zonas con este tipo de climas, sin embargo, lo cual ha sido evidente por el resultado de un largo proceso de creación de conocimiento bajo el trabajo empírico y científico de los primeros ingenieros y arquitectos de esta nación.
Hablar de confort térmico como se ha indicado, requiere la evaluación de diferentes variables que tiene un efecto directo en la persona y su espacio que lo rodea. Bajo condiciones ideales, se podría desarrollar construcciones que cumplieran perfectamente con las metas de confortabilidad, sin embargo, recuerdan la palabra “Variables”, pues sí, esto hace que se derrumbe la tesis de ideal. Por tanto, lo que sí es posible es realizar un acercamiento a una zona de confort y limitarla por valores máximos y mínimos de las variables expuestas (área bajo la curva) para garantizar unas condiciones de habitabilidad adecuadas.
Los procesos que sean llevados a cabo por las empresas de consultoría y construcción en las diferentes etapas del ciclo de vida de las edificaciones (planeación, diseño, construcción, operación), deben tener como parámetro de referencia la calidad de vida de quienes ocuparán los espacios, generando como valor fundamental adecuadas condiciones de confort térmico, lumínico, acústico y de calidad de aire. La historia de la humanidad ha demostrado una constante evolución en las técnicas para crear lugares cómodos en los que el ser humano pueda tener una interrelación y adaptación con el ambiente natural, esto debiera entonces ser adaptable a todos los tipos de vivienda en los diferentes estratos socioeconómicos, investigando sobre los tipos y propiedades de materiales que puedan aplicarse para este propósito, sin generar un sobre costos para los usuarios finales, de tal manera que los propietarios perciban que el valor de los diferentes inmuebles, garanticen sus expectativas y brinden la comodidad por la cual han pagado.



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