EL CLIMA Y SU INCIDENCIA EN LAS CONSTRUCCIONES
Por: Luis Carlos Moreno Chaparro - Ingeniero Eléctrico
Uno de los principales componentes en el proceso de diseño y
construcción sostenible sin lugar a duda son las condiciones climáticas, dada
su incidencia en las fases de desarrollo de un proyecto. Su importancia es tan
relevante, que permite definir materiales, orientación de la construcción e
incluso una tipología específica para maximizar el desempeño energético del
mismo.
El clima es un conjunto de variables de comportamiento irregular,
que está directamente relacionado con las condiciones atmosféricas presentadas
en una zona específica y ha sido caracterizado mediante datos estadísticos
analizados en un intervalo de tiempo considerable. Este proceso de observación,
registro y análisis han permitido definir un rango de valores para estas
variables climáticas que son parte de la vida cotidiana: Temperatura, humedad
relativa, niveles de precipitación, velocidad y predominancia del viento,
radiación y brillo solar. La caracterización de estas variables climáticas ha
tenido un impacto positivo para el
desarrollo de tecnologías aplicadas a la infraestructura, permitiendo una
aproximación a construcciones que se encuentren en sintonía con unas
condiciones de vida adecuadas para sus ocupantes.
Ahora, un poco de historia…
Con base en la conclusión de numerosos estudiosos (entre ellos
Aristóteles), se afirmó que el clima tiene una incidencia directa en la
personalidad, la fisiología humana y la cultura, que han sido factores prevalentes
para el desarrollo de la civilización hasta la actualidad. La historia humana
ha sido enmarcada por el proceso evolutivo e ingenio que ha llevado a
desarrollar técnicas para crear refugios ante las condiciones ambientales que
ocupan. Un caso de estudio puede ser el del efecto migratorio que realizaron
tribus nómadas, cuando oleadas de estas pasaron por el estrecho de Bering desde
Asia y ocuparon el territorio americano de norte a sur. Esto hizo que estas
tribus encontraran diversas condiciones climáticas, desde climas fríos polares
extremos hasta climas áridos en las diferentes latitudes; por tanto,
desarrollaron construcciones que permitirán su adaptabilidad en las zonas que
ocupaban. Los iglús, por ejemplo, fue una solución de vivienda en zonas de
temperaturas frías extremas y es bastante eficiente, dada que su construcción
semiesférica y baja permite desviar los vientos y aprovechar el aislamiento
térmico de la nieve, lo que genera un ambiente hermético en su interior y
garantiza que ante temperaturas drásticamente inferiores (-45°C en algunas
épocas del año), pueda tenerse una temperatura interior mayor a 14°C, lo que se
consideraría un espacio habitable. Lo anterior y los miles de ejemplos más en la
historia, definen lo siguiente: “La raza humana es una especie adaptable a su
entorno y esto es lo que ha permitido su supervivencia en el planeta”.
Para el año 1884, el climatólogo alemán Wladimir Köpen creó una
clasificación del clima para el planeta, en relación con la vegetación natural
y los parámetros de temperatura y precipitación media en periodos anuales y
mensuales. Bajo estos criterios, se dividió los climas del planeta en cinco
grupos principales: tropical, seco, templado, continental y polar. Actualmente,
este criterio es para diferentes estudios y análisis climatológicos.
Colombia, según la clasificación climática de Köpen, presenta los siguientes tipos de clima
·
Tropical
selvático.
·
Tropical
de sabana
·
Árido
– desértico.
·
Templado
meso termal (presentado en los departamentos que ocupan las cordilleras
occidental, central y oriental).
·
Frío
de alta montaña.
Esta situación climática presentada ha trascendido en la
arquitectura del país, en cada una de las diferentes regiones y ha entregado el
despliegue de su riqueza cultual por generaciones. Los espacios, acabados y el
folclor en armonioso colores y elementos decorativos, muestran la identidad de
la construcción en el país, que, ante la inclemente industrialización de la
infraestructura, permanece solemne en el tiempo, inquebrantable al olvido de la
sociedad.
El retorno a las raíces, a los inicios y al conocimiento
tradicional en relación con las construcciones, es un factor prevalente para un
desarrollo de vivienda sostenible. El carácter empírico queda en los parágrafos
de la historia como la búsqueda constante de soluciones para adaptabilidad, es
la necesidad de discernir el entorno y los elementos que nos rodea lo que ha
permitido construir la subsistencia, lo que ha generado la ciencia de la
construcción.

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